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¡S.O.S. QUIERO HACER UNA REFORMA!

La primavera es la mejor época del año para encarar esas pequeñas obras que dejan tu casa como nueva. Aquí los especialistas te cuentan qué hacer para no sucumbir en el intento.

1 septiembre, 2016 - Revista El Vocerito
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Paso a paso
Sí, aquí también lo dicho por el director técnico sirve: para que esos pequeños retoques o arreglos en nuestro hogar lleguen a buen puerto sin que perdamos la paciencia, hay que dejarse aconsejar por quienes saben, planificar los pasos uno a uno y seguirlos a pie juntillas.

Contratá a un profesional
Si no sos maestro mayor de obras ni lo tuyo es la arquitectura: ¿por qué pensás que para reformar tu cocina tus planos son buenos? “La gente piensa en los profesionales solo cuando va a construir una casa desde cero o cuando tiene que presentar planos ante algún organismo; piensan que llamar a un profesional para una simple reforma es un gasto, sin entender que un buen plano ahorra tiempo y materiales, es decir dinero; y le suma valor a la propiedad. “No hay peor gasto que una reforma mal hecha porque habrá que volverla a hacer, gastando dos veces” dice el arquitecto Rodolfo Diez.

Antes de soñar, fijaté si es legal
Hacer planos tiene dos propósitos: saber lo que se va a hacer y verificar que se pueda hacer. Es fundamental antes de encarar cualquier reforma asegurarnos que esos cambios que vamos a realizar estén permitidos en el municipio donde vivimos. La arquitecta especializada en planos y trámites para la construcción Bárbara Grando nos recuerda que en Quilmes hay que solicitar permisos para cualquier proyecto de demolición, reforma y ampliación o agregado de metros cuadrados cubiertos y semicubiertos.

El Anteproyecto
El arquitecto Diez aconseja “decirle al profesional lo que se quiere y no como creemos que hay que hacerlo. Y tan fundamental como contarle nuestros deseos es dejar que él vea cómo vivimos nuestros espacios porque las personas no siempre necesitan lo que quieren”. Con esa información y sus conocimientos, el profesional hará una primera propuesta, el anteproyecto, que es la herramienta fundamental para ver realmente cómo quedarán los cambios y modificar en él todo lo que se quiera antes de arrancar con la obra.

El dinero es lo de menos
Un plano es como un mapa; y el anteproyecto es la ruta que te llevará de tu punto de partida a tu destino de llegada. El presupuesto es la nafta que tenés para concretar el viaje y si no tenés tanque suficiente para ir punto a punto sin parar, podés llegar al mismo destino haciendo paradas. “Lo ideal es planificar grande para ejecutar por etapas”, dice Diez: “porque un plan bien hecho permite suspender la obra en cualquier momento de su ejecución para retomarla más adelante, sin afectar el funcionamiento normal de una casa”.

De lo general a lo particular
El arquitecto Diez dice que las obras siempre deben ir de lo general a lo particular; comenzar por las obras de base y más profundas, las que afectan toda la casa y sobre las que se construye el resto: la plomería, las instalaciones de luz o gas, reparación de cimientos o techos, reparación de humedades, instalación de desagües, etc. Hay que priorizar estas reparaciones porque aunque suelen ser invisibles, si se los resuelve mal o no se los arregla, malograrán cualquier otro trabajo.

De adentro hacia afuera
Lo más importante es tratar de afectar lo menos posible la rutina diaria de la casa y para eso lo mejor es terminar lo antes que se pueda con los trabajos en el interior del hogar, dejando para el final cualquier obra externa. Si vas a pintar tu casa, arrancá por las habitaciones y dejá los muros y la fachada para después. Si vas a cambiar pisos, primero la casa y después la galería. Si vas a hacer obra, primero el baño y después la parrilla. Lo importante es que el interior de la casa, donde se desarrolla la vida familiar, quede liberado de polvo y obra lo antes posible.

Gremio por gremio
Una de las recomendaciones del arquitecto Diez es ordenar los pasos de la obra de modo tal que los trabajadores, por gremios, entren una vez, hagan su trabajo y ya no vuelvan. “No es conveniente repetir gremios porque eso, a la larga, suma costos” dice Diez. “Los trabajadores trasladan equipos, dejan herramientas y materiales y que lo tengan que hacer una única vez siempre ahorra dinero. No es recomendable que los trabajadores de un rubro en especial, plomeros por ejemplo, dejen pendientes en una obra porque eso es pérdida de tiempo y plata. Lo ideal es que lleguen, hagan todo lo que ellos tienen para hacer, terminen y ya no tengan que volver más. Cuando los planos y los pasos de una reforma están bien hechos, un gremio puede dejar todo listo para que otro continúe”.

Sector por sector
Independizar ambientes es la clave del éxito y depende en mucho de un buen anteproyecto. Como la vida continúa al tiempo que las obras avanzan, para que la vida familiar no se vea alterada hay que tratar de confinar los trabajos por ambientes y evitar comprometer toda la casa. Esa sectorización puede llegar a comprometer hasta la mitad de una casa pero la otra mitad quedará liberada y habitable y eso es lo que cuenta. Siempre hay que comenzar por los ambientes más usados para terminarlos rápido (cocina y baños) y dejar los menos vividos o más fáciles de reemplazar (dormitorio) para el final.

LO QUE HAY QUE HACER
· Ser decididos: saber lo que se quiere de una obra es fundamental para darle claridad a los profesionales y los gremios. Lo peor es dudar o ser indeciso porque eso retrasa todo.
Delegar: nuestra tarea en todo el proceso, como dueños de la casa, consiste en decir y dejar muy en claro lo que queremos y necesitamos de una remodelación. El cómo hacerlo hay que dejárselo a los que saben y no interferir con su tarea.
· Participar: no interferir no quiere decir borrarnos. “Muchos clientes desaparecen durante los trabajos” dice Diez “y después cuando ven el terminado no les gusta. Tienen que estar en el día a día para darnos la posibilidad de rectificar cuando sea necesario”.
· Ser lógicos: siempre en una reforma o construcción se hace lo que se puede con lo que se tiene. Las obras perfectas no existen y tener expectativas razonables contribuye a un éxito posible.
Legales
La arquitecta Bárbara Grando dice que los proyectos de reforma u obra nueva dentro de una edificación antigua siempre hay que presentarlos antes de comenzar la construcción porque se necesita de la aprobación de la autoridad competente que autorice los cambios a realizar. Esos permisos sólo pueden ser presentados y firmados por profesionales habilitados: arquitectos o maestros mayor de obra. Y una vez finalizada la obra, ese mismo profesional tiene la obligación de presentar el plano final y pedir el Final de obra ante la municipio.
Desde el momento en que ese plano es aprobado, comienzan a correr los 5 años de garantía que el profesional le da al cliente por la obra que llevó a cabo, lo que también vale para las constructoras (por eso es tan importante presentar los finales de obra). Grando aconseja aprovechar el momento de reformas para declarar m2 tanto como obras ya realizadas para regularizar nuestra situación ante la municipalidad porque tener planos actualizados y aprobados siempre son de gran ayuda a la hora de vender una propiedad.

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